Me gusta la ciudad cuando la recorro contigo, ver su mar en silencio, con sólo su golpear de olas, llenándonos de brisa a media noche, y en los zapatos destellos de arena.
Hay días en que nos sobran las palabras para contarnos la vida, los pasos recorridos, el destello en los ojos, los atardeceres.
Me gusta que me tomes de la cintura y ser tu guía en el laberinto de la ciudad.
Hay días en que nos sobran las palabras para contarnos la vida, los pasos recorridos, el destello en los ojos, los atardeceres.
Me gusta que me tomes de la cintura y ser tu guía en el laberinto de la ciudad.