El alma se tranquiliza al ver como manto de luz, una gran parte de ti, ciudad.
Desde lo alto observo las mañanas llenas de niebla, y un poco más arriba, un cielo azul que espera a que esas partículas húmedas se replieguen al mar; y por las noches, una sábana que brilla cuando el sol sucumbe al ocaso… las luces de las casas y comercios aparecen como si la Vía Láctea hubiera decidido vivir entre nosotros, entre tus calles, en tu vientre, y me regalara ese camino lleno de luz artificial.
Si el desconsuelo aflige mi corazón, sólo me basta observarte desde la ventana, para que esos brillos llenen el espíritu, y de sólo recordar quienes ya compartieron esa vista tuya, la alegría vuelve de nuevo, el ánimo se hace presente.
Desde lo alto observo las mañanas llenas de niebla, y un poco más arriba, un cielo azul que espera a que esas partículas húmedas se replieguen al mar; y por las noches, una sábana que brilla cuando el sol sucumbe al ocaso… las luces de las casas y comercios aparecen como si la Vía Láctea hubiera decidido vivir entre nosotros, entre tus calles, en tu vientre, y me regalara ese camino lleno de luz artificial.
Si el desconsuelo aflige mi corazón, sólo me basta observarte desde la ventana, para que esos brillos llenen el espíritu, y de sólo recordar quienes ya compartieron esa vista tuya, la alegría vuelve de nuevo, el ánimo se hace presente.