lunes, 10 de marzo de 2008

Entrega XXVI


Para Elías Ramírez, la Casa de los Sueños y su anhelada Av. De La Paz

En ti otra vez:
Calle que dolorosamente
como una herida te abres.
J. L. Borges

La ciudad nos hereda calles que a través de sus habitantes generan historias, ritmo de pasos por las aceras, mar de palabras construyendo la vida, huellas de nuestra infancia, cartografías. Una calle siempre es un recuerdo.

Las calles se construyen con las voces, con las manchas de humedad en las paredes, el polvo en las banquetas, el alboroto del vecindario, el chillar de las cazuelas a la hora de la comida y los olores viajando de ventana en ventana, los zaguanes silenciosos y los que regalan música, las campanas de la iglesia, los pasos de los niños, las esquinas coloridas, los callejones mudos, identidades diversas en los muros.

Buscamos incansablemente en la memoria de las calles nuestros pasos, recuerdos, amores, páginas volando, historias inconclusas, buscamos volvernos texto en las paredes de la ciudad.

Las calles son de quienes las habitan, por eso no queremos nombrarlas y que nos remitan a hombres corruptos, asesinos de cuello blanco; queremos calles con nombres simples, que hablen de nuestra vida, de la realidad que queremos, en ellas dejamos cachos de vida al caminar, ojos brillantes y sonrisas de sol. Quiero que seamos casa del sueño, en una calle anhelada llamada De La Paz.

domingo, 9 de marzo de 2008

RESPUESTA XXV

Para Elías Ramírez

Camino por la calle de las flores y no olvido cortar alguna que dé color al día. Después doblo a la izquierda para irme derecho hasta donde terminen las estrellas, nombre de la vía que recorro. Topo hasta la luna y doblo por las nubes.

Qué diferente sería mi andar si las calles tuvieran nombres para soñar y vivir, saber que tendría que cruzar por la avenida de los cometas o llegar hasta utopía. ¿Cómo se escucharía si dijera que vivo en la calle de los ángeles y que deben tomar el bulevar universo para llegar a mi casa?

Las calles y avenidas tienen nombres de personas ilustres, de héroes nacionales que nos han dado un país libre y soberano (los gobiernos han olvidado las luchas de ellos y ellas, que hoy sólo los recordamos en los libros de historia, y prefieren acabar con la patria que tanta sangre nos ha costado), y tengo que caminar por bulevares con nombres de presidentes asesinos; de yankis, que tan mal nos han tratado; de personajes que sólo promovieron las ideas más conservadoras… esas son las calles que recorro.

Aún quedan las que llevan el nombre del Benemérito de las Américas, los Flores Magón, Francisco Villa o Emiliano Zapata. Afortunadamente vivo por las calles de profesionistas: literatos, filósofos, químicos y antropólogos, pero hay de aquellos que viven en calles llamadas Díaz Ordaz, Echeverría, como si se merecieran nuestros espacios, nuestros lugares donde vivimos. Y para no nombrarlos, prefiero decir ‘donde esta La Casa de los Sueños, por ahí’. Será más fácil llegar.