Una llamada a mi teléfono anuncia el odio. La ciudad ha sido asaltada por hombres que han cambiado sus manos por armas. Me pregunto ¿acaso no recibieron suficiente amor, que prefieren mostrar el rostro del rencor y acabar con lo que nosotros siempre celebramos: la vida?
La ciudad se paraliza, todo pierde importancia, ya no nos importa la basura, los hoyos del pavimento, en los que a diario caemos, ni los asaltantes de bancos, ni los niños que venden chicles en la calle o flores en los antros, o los jomles caminando por el canal sin rumbo fijo. Los sicarios andan metidos entre las calles, diseminando su desprecio en contra de la humanidad.
Pero cuando me hablas tú, olvido todo lo demás.
Pero cuando me hablas tú, olvido todo lo demás.
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