jueves, 3 de julio de 2008

RESPUESTA XXVI

Si la ciudad fuera circo, se anunciaría por las calles a don Jaime “el que toca la armónica y no tiene pies”; al hombre con media cara caída, y no por la vergüenza, sino por defecto; a la Chilis, a la Lilia y a la Violeta que sortean su vida paraditas en las esquinas, invitando al público a disfrutar de un buen “show”; a doña Mari, que no se raja ante la vida, y muestra las chácharas orientales; o tal vez, al hombre que canta las verdades del dios que, quién sabe dónde está; a los niños que hacen malabares, no en el centro de la pista, sino en cada esquina, mientras el rojo vergonzante de la miseria aparece ante los ojos de los conductores fastidiados; a Laurita, que todos los días persuade al espectador a donar “lo que guste” para el desayunador de los niños de la calle; a Yoli que tiene que sorteársela con el jefe para que no se la haga de “tos”, por llegar cinco minutos tarde…

Así la lista de actores y actrices, de trapecistas y domadores de animales, aparecen ante nuestra vista cotidiana. Pero las personas, no son las únicas que representarían el espectáculo cirsence…

¡Damas y caballeros!, sus ojos verán lo que ya saben, lo que ya conocen, lo que todos sabemos, pero ¡¡renovado!! el número que todos esperamos… los hombres que trabajan a medio día y en horas pico, bacheando calles, pintando rayas y pegando bolas, los del ayuntamiento, el mejor espectáculo para los ciudadanos de esta gran ciudad, para que todos vean y crean que se trabaja y se invierte nuestros impuestos en el mejoramiento de la urbe, aunque una buena parte se vaya a las cuentas bancarias… ante ustedes ¡el gobierno!, el mejor número de todos los días. Pasen ustedes, aunque no quieran, lo verán.