miércoles, 25 de julio de 2007

Entrega XIV

La ciudad se ha vuelto en llamas, todo arde por encima de los edificios, por los callejones corre un olor a rancio, a soledad. Carretadas de mentiras recorren las calles, la tristeza repta.

Camino sin voz, casi sin rostro, recojo pedazos de quien fuera yo. La ciudad ha cambiado de color, las esquinas ya no son rosadas. Se ha esfumado el olor a gardenia en el aire. Las promesas rebotan en los muros.

El murmullo del mar ya no llega hasta el valle y el calor se hace insoportable, denso. Hoy más que nunca extraño la lluvia e imploro con los brazos abiertos y cansados una brisa, un rocío.

El amor se fue en avión a una playa. Terminaste por abandonar la ciudad que es mi corazón.