martes, 5 de junio de 2007

Respuesta X

Vengo de un puerto siempre oloroso a pescado; siempre lleno del canto de las gaviotas.

Vengo de la temperatura fresca... siempre fresca, donde las mañanas, en vez del sol, es la brisa que nos da los buenos días.

Soy de la ciudad de donde el viento acaricia a todos.

Esa bella ensenada fue donde caminé por primera vez tomada de tu mano. Fue en la ventana al mar, donde permanecimos callados, abrazados, solos, donde el silencio fueron nuestras palabras.

Dejame volver a sentirte así, muy cerca de mi, y vuelve a poner tu rostro moreno en mi.