Despertar por fin con la primavera calientita y salir de la ciudad que tiene cicatrices en las colinas llenas de casas, cubierta del perfume de la mañana, que bosteza extendiendo los brazos después de que se vistió de fiesta la noche anterior. Misteriosa, susurra historias de madrugada.
Manejo por carreteras con alfombras de flores a los costados, con calor en mis hombros desnudos, llegué a medio cielo contigo en el corazón. Me gustan las ciudades que reposan frente al mar y que danzan con el atardecer; caminar por la arena con gaviotas que vuelan alrededor dejando pintadas sus alas en el aire y por fin el sol de mayo que calienta la esperanza de verte, de sentirte navegando entre mis piernas, con tus manos de verano recorriéndome dulcemente de mi ombligo a mi sexo, con brisa en los labios.
Me gusta que me acompañes siempre a donde quiera que voy, pegadito a mi piel.
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