lunes, 18 de febrero de 2008

Entrega XXV

Y después de muchos soles y lunas
y nubes por demás grises
así los días de muchos colores...
SCI
Hemos sido casa de la lluvia y del viento; el cielo escurre las penas y las deslava por arroyos que dan al mar. Pedazos de cielo roto. Nieve en las montañas. Sigo la ruta de las nubes.

Tiembla el desierto en donde nací, arena que se mueve, ahora es casa del temblor; la tierra bosteza y extiende su vientre agrietado y abierto, anunciando que está viva. Recuerdo las madrugadas de temor en las que salíamos de casa a ponernos a salvo, en mi mente de niña decía que los temblores eran porque una ballena estaba atorada en la península, que cada que se movía, el estruendo y su aleteo subían a la tierra. Crecí y entendí que vivimos en una zona sísmica, que antes, alrededor de 1600 éramos una isla que poco a poco buscaba quedar como pieza clave del rompecabezas, y se hizo península.

Sigue temblando en mi vida, ahora conozco otro tipo de temblores y de temores. Los amorosos, movimientos volcánicos en el vientre, 8.5 en la escala de Richter subiendo por mis piernas, temblor ante la presencia del hombre que carga el mar en sus ojos, el que recorre mi piel, temblor en los labios ante un inminente beso, el big one.

1 comentario:

tijuanagringo dijo...

the big one compro un typewriter en el sobreruedas esta en ruso todas las letras son cirilicas rusas pues que barbaro y ya nye gorvuyu pa ruski yo no hablo ruso pues pero ay mi cachonadota roberta tu eres the big one yyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyy