viernes, 18 de enero de 2008

Entrega XXIII

Hoy más que nunca quisiera que hubiera héroes como los de la infancia que nos defendieran de los malos: el Santo, Superman, el hombre biónico, la mujer maravilla, el Hulk, Kalimán y su inseparable Zolín, el Batman.

La ciudad se ha vuelto puras heridas, corren ríos de sangre inocente. Cada vez es más común caminar entre ruinas de balas y sangre. Ya no es un buen lugar aquí. Calles habitadas por el miedo y la zozobra, vacías como domingo al amanecer. Sirenas que lloran de tarde, al anochecer. Pasos prohibidos que transitan la ciudad y hacen alarde de fuerza, siembran miedo, reptan como bestias de pantano.

Intento acomodar los pedazos de ciudad que tengo en la mente, las memorias de cada época que he pasado por aquí, los mapas existentes y los que ni siquiera están pensados. Ciudad nostálgica a veces, que avanza a pesar de los monstruos y de las bestias que vomita cada noche.

Quiero vivir en mi ciudad como cuando tenía 10 años y andaba en bicicleta, quiero seguir recorriéndola tomada de tu mano y caminar sin prisas, quiero estruendos de amor, no de balas.

1 comentario:

NOVAL dijo...

Es fatalista, pero realista... entender la paranoia que se produce la neurisis comunitoria por la inseguridad es complicado.
Ahora los heroes que vemos son de tinta y de carton, tal vez por que estamos acostrumbrados que nos salven cuando "Hitler" que comienza con estos problemas es interno.....

Me encantan tus trabajos... la sensibilidad que expresas en tus trabajos me ayuda a reflexionar... pero lo es que descubro a una mujer estupenda y con mucha empatia que te engancha...

Gracias por compartir lo que eres... un abrazo