Ayer vi correr a los niños entre las olas, jugaban a que el mar los atrapaba, a que los barquitos de papel zarpaban hacia el horizonte.
Olores de brisa y elote, churritos bañados en chile y mariscos con limón, inundaban el ambiente.
Caminar por el malecón entre la gente, que con parsimonia recorren el camino adoquinado, llenó el corazón de alegría. A lo lejos, el conjunto norteño cantaba "Tragos de amargo licor", mientras que los oyentes entonaban el coro con pasión.
Ahí te vi, con tu piel morena al sol. Probé tu cuerpo y mis labios se quedaron llenos de tu sal.
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